Completamos los artículos sobre el sistema SATE con el aislamiento térmico por el interior mediante trasdosados o inyección de cámaras…

Siempre que es posible recomendamos el aislamiento por el exterior frente al interior, ya que presenta varias ventajas:

– No resta superficie en la vivienda.
– Es continuo y evita la mayoría de los puentes térmicos.
– Se coloca sin causar apenas molestias en el interior.

Aislamiento térmico SATE.

Sin embargo es muy habitual que queramos aislar o mejorar el aislamiento de nuestra vivienda pero la comunidad de propietarios no esté dispuesta a realizar una rehabilitación energética, por lo que tendremos que explorar las opciones de aislamiento térmico por el interior.

Aislamiento térmico por el interior

El aislamiento térmico por el interior contempla básicamente dos posibilidades:

  • Trasdosado interior.
  • Relleno de la cámara de aire.

Trasdosado interior

Al colocar el aislamiento térmico por el interior podemos optar por realizar un trasdosado, que consiste en colocar paneles rígidos de material aislante a modo de tabique “adherido” a la fachada. Existen trasdosados que efectivamente se adhieren a la pared y otros que requieren de una subestructura metálica, como los sistemas “pladur”.

Ventajas: no dependemos de que la fachada disponga de cámara de aire y podemos elegir el espesor de aislamiento, además de garantizarse que el mismo va a ser constante en toda la vivienda.

Inconvenientes: por una parte al colocar el trasdosado perderemos superficie útil en la vivienda, entre 4 y 10 centímetros en todo el perímetro. Además no hay que olvidar que trata de una obra importante en la que tendremos a los operarios en casa durante varios días.

Aislamiento térmico por el interior.

Como siempre sucede con el aislamiento habrá que tener en cuenta los puentes térmicos (ya que pueden derivar en condensaciones por la diferencia de temperatura entre las zonas aisladas y las que no lo están) y los puntos singulares, como el encuentro con las ventanas.

Relleno de la cámara de aire

Cuando las fachadas de nuestro edificio dispongan de cámara de aire una buena opción puede ser inyectar aislamiento dentro (poliuretano, poliestireno, celulosa) siempre y cuando tenga entre 4 y 10 cm. En cámaras con menos espesor, por ejemplo de 2 cm, no es razonable inyectar material aislante ya que por un lado la ganancia térmica va a ser pequeña y por otro es muy fácil que en algunas zonas la cámara esté ocluida.

Ventajas: la principal ventaja, sobre todo si se pueden realizar las inyecciones desde el exterior (por la fachada) es que la obra apenas nos causará molestias… y a diferencia del trasdosado que hemos explicado arriba, no perderemos superficie útil en nuestra vivienda. Por otra parte los puentes térmicos son más incontrolables, ya que no sabemos cómo está la cámara de aire por dentro, aunque en general se obtiene una buena continuidad en el aislamiento.

Inconvenientes: el punto débil de la inyección de aislamiento en el interior de la cámara de aire es que estamos limitados a su anchura, que puede ser insuficiente, y dependemos de que la cámara sea continua, ya que de lo contrario dejaríamos zonas sin aislar. Esto último se puede comprobar con una termografía pero solucionarlo puede no resultar nada sencillo.

Aislamiento térmico por el interior.

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