Seguimos con los artículos relacionados con la cubierta / tejado de vuestro edificio… vamos a hacer un repaso de los sistemas más habituales para la impermeabilización de la cubierta!

Impermeabilización de la cubierta

Tras muchas inspecciones ITE / IEE y como ya comentamos en un artículo anterior sobre los problemas frecuentes en la cubierta de los edificios, las patologías que más nos encontramos son las siguientes:

  • Envejecimiento del material.
  • Desprendimiento de solapes, refuerzos y otros puntos singulares.
  • Deterioro de encuentros con petos, chimeneas y otros elementos.
  • Presencia de verdín, que indica acumulación de humedad.

Pero, sea por el problema que sea, el principal daño que se produce son las filtraciones cuando la impermeabilización de la cubierta se ha degradado.

Por más que insistimos siempre en la importancia del mantenimiento preventivo la realidad es que casi siempre que se actúa en la cubierta es para realizar una nueva impermeabilización. Vamos a ver los sistemas más usados en la reparación / impermeabilización de la cubierta…

Clorocaucho (caucho clorado)

Nuestro «amigo» el clorochaucho suele ser el preferido… por las comunidades de propietarios. Básicamente porque las empresas les «venden» que soluciona el problema y es barato.

El problema es que para que realmente solucione el problema tiene que, por una parte, aplicarse bien, y por otra, usarse de forma adecuada. Con esto último nos referimos a que nunca debe usarse en una azotea transitable, ya que si salimos a los trasteros o a tender el deterioro será muy rápido.

En cualquier caso no es un material duradero (podemos verlo en la foto) y sólo lo recomendamos para reparaciones de urgencia, filtraciones puntuales, etc.

Impermeabilización de la cubierta. Clorocaucho deteriorado.

El clorocaucho es barato y rápido de aplicar, pero esto último hace que la mayor parte de las veces se aplique mal. Por otra parte es una solución con poca duración y que, si se aplica de forma generalizada, a la larga sale más caro que otros sistemas más resistentes.

Membranas líquida (con base de poliuretano)

Al igual que el clorocaucho este sistema se aplica «pintando» de tal forma que al secar el material se forma una membrana que actúa como impermeabilización de la cubierta.

Sin embargo, a diferencia del caso anterior, las membranas de poliuretano adquieren un mayor espesor y son más elasticas, por lo que funcionan mejor (no suele ser necesario armarlas con fibras, por ejemplo) y además resisten los rayos UV, por lo que su duración es mayor.

El material se puede aplicar con rodillo o incluso con pistola, aunque si se aplica con espátula se consigue un mayor espesor. En cualquier caso, aunque los fabricantes dicen que no es necesario, nuestro sentido común dice que se debe proteger, como el clorocaucho, ya que en una cubierta con uso puede deteriorarse puntualmente en las zonas de paso, puede pincharse accidentalmente, etc.

Nosotros no lo hemos «aplicado» nunca pero puede ser una solución interesante. Una de sus ventajas, la aplicación sencilla, puede ser también su talón de aquiles si quien lo aplica no respeta las especificaciones del fabricante.

Entre sus ventajas podríamos quedarnos con la aplicación sencilla y continua además de la resistencia a los rayos UV y un mayor espesor que el clorocaucho. Sus desventajas… que no se puede garantizar el espesor de la aplicación y dependemos mucho del «oficio» del aplicador.

Láminas bituminosas

La llamada tela asfáltica es probablemente el sistema de impermeabilización de la cubierta más utilizado. Todos hemos visto los rollos negros (o verdes, o rojos) que se funden con el soplete para adherirlos al soporte o a la base.

Impermeabilización de la cubierta. Láminas bituminosas.

Esta impermeabilización, sea de una capa o de dos, es más cara que las «pinturas» que hemos comentado antes, y aunque también tiene sus inconvenientes en general es un sistema mucho más duradero. De hecho, teniendo esto claro, vamos a centrarnos precisamente en los inconvenientes para no cometer demasiados errores!

Por una parte, al ser más rígido, es complicado solventar algunos puntos singulares de la cubierta, debiendo hacer faldones, solapes, etc.

Por otra parte, aunque muchas veces se deja sin proteger para abaratar la impermeabilización, es recomendable o bien protegerla o bien usar una de las llamadas autoprotegidas (básicamente tienen una cara con un acabado de protección). Fundamentalmente para aumentar su duración, ya que la exposición a la intemperie termina por rigidizar el material, lo que da lugar a al agrietamiento típico de estas superficies. Lo más frecuente (cuidado… como toda generalización vale para todo y para nada a la vez) es aplicar una lámina de betún modificado LBM-40 (de 4 kg por m2) armada con fibra de vidrio / poliester, aunque siempre ofrece más garantía colocar 2 capas.

Nosotros, normalmente, recomendamos este sistema cuando se va a actuar sobre la impermeabilización de la cubierta en su totalidad.

En resumen… las láminas bituminosas son un sistema fiable, con muchas variantes pero que, en general, ofrece una buena garantía si está bien colocado (y al ser un sistema tradicional los instaladores suelen tener mucha experiencia). En el lado negativo nos encontramos el precio más elevado sobre todo si se trata de una impermeabilización de doble capa, la colocación (con soplete) y el tratamiento de los puntos singulares, a base de juntas, solapes, etc.

Impermeabilización de la cubierta. Láminas bituminosas.

En la foto se puede ver cómo hemos colocado, sobre la impermeabilización de la cubierta, una capa de aislamiento para mejorar el comportamiento térmico… podéis leer más en otros artículos del blog.

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